RESUMEN
Se analiza la
producción azucarera y se indaga la relación entre la patronal y los
trabajadores sindicalizados de los ingenios de la provincia de Salta, entre
los años 1943 y 1955.
SUGAR
AGROINDUSTRY AND UNIONS IN THE PROVINCE OF SALTA (1943-1955)
Abstract:
This
work aims at analyzing sugar production and at the same time it inquires into
the existing relationship between the managerial class and the sugar workers
in the province of Salta, between 1943 and 1955.
"AGROINDUSTRIA AZUCARERA Y
SINDICATOS EN LA PROVINCIA DE SALTA (1943 - 1955)"
Introducción:
La
modernización experimentada por las agroindustrias azucareras del noroeste
argentino se enmarca en el proceso de consolidación del Estado nacional junto
al avance de las relaciones capitalistas de producción. Con el fin de cooptar
el apoyo de las burguesías provinciales, el gobierno nacional aplicó
políticas que protegieron los intereses de los propietarios de ingenios.
Dichas políticas se materializaron en: la construcción de líneas férreas que
permitieron colocar el azúcar en los mercados de mayor consumo,
implementación de tarifas proteccionistas, regulación del mercado, control de
la producción y créditos. Los distintos gobiernos que se sucedieron
mantuvieron -con algunos altibajos- esa política proteccionista.
El gobierno militar surgido del golpe de Estado
de 1943 y, posteriormente, el peronismo aplicaron medidas orientadas a
continuar con el proceso industrializador iniciado en la década de 1930. En
ese contexto no fueron abandonadas las medidas proteccionistas que siempre
habían beneficiado a los empresarios azucareros. Si bien el peronismo había
articulado una alianza social con los trabajadores y la pequeña y mediana
burguesía industrial, las tradicionales agroindustrias azucareras del
interior del país siguieron contando con el apoyo del Estado.
El presente trabajo tiene como objetivos
analizar la producción azucarera e indagar sobre la relación entre la
patronal y los trabajadores sindicalizados de los dos ingenios de la
provincia de Salta, entre los años 1943 y 1955.
Agroindustria
azucarera en Salta (1943-1955)
En la provincia de Salta dos ingenios
azucareros desarrollaban sus actividades desde tiempo atrás: el Ingenio "San
Isidro" ubicado en la localidad de Campo Santo (Dpto. General Güemes), cuyos
antecedentes se remontan al año 1760 con la hacienda de la familia Fernández
Cornejo. En forma lenta esta hacienda experimentó su transformación en
Ingenio. Sus propietarios constituyeron una de las familias tradicionales del
lugar y sus miembros no desecharon ningún espacio de poder político y
económico. A través de una de las estrategias propias de las redes
familiares, como fueron las alianzas matrimoniales, lograron conservar sus
posesiones transmitiendo la herencia tanto de tierras y negocios como el
"status" social del que fueron poseedoras. Emparentándose con miembros de los
grupos dominantes de la provincia o con fuertes comerciantes que inyectaron
capitales a la por momentos débil empresa; en ocasiones fue arrendada y hasta
vendida con el privilegio que otorgaba el pacto de "retroventa". Así pudo
sostenerse por largo tiempo, aunque su razón social fue experimentando
diversos cambios1, en 1945 se constituyó como "Ingenio San Isidro. Sociedad
de Responsabilidad Limitada"2 y en 1954 pasó a denominarse "San Isidro.
Sociedad Anónima". Uno de sus dueños fue el primer gobernador peronista, de
origen radical, Dr. Lucio Alfredo Cornejo Linares (1946-1949)3.
La fundación en 1918 del otro Ingenio salteño,
"San Martín del Tabacal" (Dpto. Orán) se concretó en un marco muy favorable.
Entre esos factores se pueden mencionar: la crítica situación en la década de
1910 para la agroindustria azucarera tucumana por la crisis biológica de la
caña criolla; conflictos en la misma provincia entre industriales y cañeros;
la falta de azúcar para cubrir las necesidades nacionales y los altos
precios; la debilidad de la economía salteña basada prácticamente en el
comercio ganadero y cuyas fluctuaciones generaban permanentes crisis; tierras
aptas para la caña de azúcar; ferrocarril construido hasta las propiedades
adquiridas; una serie de leyes propicias; la acción favorable del Estado
provincial y el capital económico y político acumulado por el principal
miembro de la familia Patrón Costas brindaron las condiciones adecuadas para
que el Dr. Robustiano Patrón Costas, en su faceta económica, se convirtiera
de administrador de la curtiembre familiar "El Paraíso" en empresario
azucarero. Así, con capitales locales y extraprovinciales se constituyó la
sociedad comercial y colectiva "Patrón Costas, Bercetche y Mosoteguy" en un
contexto con grandes posibilidades para cubrir un amplio mercado: local y
nacional . Empresario industrial y miembro de los sectores dominantes
salteños siguió su ascendente carrera política hasta llegar a tener una
fuerte gravitación en el centro de las decisiones políticas4. En 1943 se
transformó en Sociedad Anónima, denominándose "Ingenio y Refinería San Martín
del Tabacal". Esta evolución de la razón social fue característica de los
ingenios del noroeste argentino, al incorporarse nuevos capitales y socios.
Cabe señalar que en 1916 durante la gobernación
del Dr. Robustiano Patrón Costas (1913-1916) se construyeron 20 kilómetros de
vías férreas que faltaban desde la localidad de Pichanal hasta Orán, llegando
hasta las puertas del Ingenio y, en la gestión del Dr. Abraham Cornejo
Peralta (1916-1918), se sancionó en 1918, la ley Nº 999 que eximía de todo
impuesto municipal y fiscal por el término de cinco años a los ingenios
azucareros que se establecieran en la provincia. Medida dictada especialmente
para favorecer al nuevo establecimiento, también comprendía al Ingenio "San
Isidro", porque uno de sus artículos exceptuaba del impuesto de patentes a
los ya instalados en la provincia por igual período. Esta ley claro producto
del control político de las familias propietarias beneficiaba a los Cornejo y
a los Patrón Costas, a su vez parientes políticos5.
Años posteriores la solidaridad entre las
familias azucareras volvió a manifestarse. En 1943 la Sociedad Colectiva
"Patrón Costas y Mosoteguy" vendió a la Sociedad Anónima "Ingenio y Refinería
San Martín del Tabacal" todo su activo y pasivo; en realidad esta nueva
sociedad estaba constituida por los mismos dueños. La transferencia fue
realizada con irregularidades ya que no pagaron impuestos adeudados. Durante
la gestión del Interventor Federal Arturo Fassio (1944-1945), se había
presentado la denuncia del caso y en esa oportunidad el fiscal de Estado era
el Dr. Lucio Alfredo Cornejo Linares, quien no procedió porque adujo que
dicho trámite correspondía a la justicia federal. Ya siendo gobernador se
insistió en la investigación, pero no se obtuvo respuesta favorable, por lo
que el Estado se vio perjudicado en varios millones de pesos6.
A partir de 1946 con el peronismo en el poder,
dice Girbal-Blacha, la apuesta a favor de la industria se intensificó y fue
más allá del proceso de sustitución de importaciones, hasta constituir uno de
los objetivos centrales del primer Plan Quinquenal de 1947. Así se iniciaba
"una nueva era. La era industrial", que incluía las agroindustrias
tradicionales7. El Estado planificador y dirigista debió sustentar esta
economía en la expansión del consumo masivo de los sectores populares, lo que
exigió, a la vez, la adopción de ingresos fuertemente distribucionistas.
Los agroindustriales azucareros se
beneficiaron con importantes préstamos otorgados sobre todo por el Banco de
la Nación Argentina y el Banco de Crédito Industrial Argentino y cuyos fondos
se destinaron a la modernización y expansión de plantas industriales como
también al pago de sueldos, jornales, vacaciones y deudas previsionales e
impositivas. Asimismo, fueron empleados en la reposición de plantaciones de
caña afectadas por plagas. A la política crediticia se sumaron las tarifas
proteccionistas, indispensables para su supervivencia. Los empresarios del
azúcar, nucleados en el "Centro Azucarero Argentino", sostenían que debían
ser atendidos por el Estado, ya que consideraban a sus actividades como una
cuestión regional de implicancia y responsabilidad nacional8.
Por su parte el Fondo Regulador Azucarero,
creado en 1945, subsidió a los productores agrícolas y a los ingenios de
menor tamaño con las contribuciones realizadas por los productores más
eficientes. Esta política que tendía a proteger a los más ineficientes y
débiles, estimuló la producción a costos más altos y las consecuencias fueron
la caída de los rendimientos y el estancamiento de la actividad, muy notorias
en la provincia de Tucumán. De allí que a partir de 1948 se produjeron
liquidaciones, quiebras y cierres de plantas. El gobierno tucumano declaró a
los ingenios de utilidad pública y se hizo cargo del Esperanza cuando éste
anunció su quiebra. Si bien el Estado pagó a sus propietarios en esta ocasión
una importante indemnización9, por otra parte revelaba los problemas
originados por la compleja política peronista en torno a la industria
azucarera.
Los dos Ingenios: "San Isidro" y "San
Martín del Tabacal" pudieron desarrollar sus actividades al amparo de esa
política proteccionista y crediticia. A diferencia de algunos ingenios
azucareros de la provincia de Tucumán, los salteños formaban un solo
complejo constituido por la fábrica y las plantaciones de cañas. No obstante,
compraban materia prima a cañeros independientes aunque en proporciones
pequeñas. Estos cañeros también tuvieron a su disposición créditos
accesibles, dispuesto por el gobierno nacional. "San Isidro" fabricaba azúcar
no refinada y su producción se destinada a los consumidores locales, mientras
que "San Martín del Tabacal" se dedicaba fundamentalmente al tipo refinado y
su mercado era más amplio: provincial y nacional.
De acuerdo al Censo Nacional de 1947 la
superficie sembrada comprendía 612.017 hectáreas, en surcos de 100 metros;
cifra que registró un aumento significativo en 1960, llegando a 750.603
hectáreas, según el Censo Nacional del año nombrado. Estos datos corresponden
al total provincial: incluyen los departamentos donde se situaban los dos
ingenios, pero también otros como Rosario de la Frontera, Anta, Capital, La
Viña, Santa Victoria, Metán y Rivadavia aunque éstos con áreas muy pequeñas.
Las cifras del total provincial, entre
1943-1955, demuestran una producción casi constante con algunos picos
importantes en 1951, 1954 y 1955. Este repunte obedecía al mayor rendimiento
de las plantas industriales, a la eficiencia del personal y al buen estado de
la caña10. Estos años fueron calificados como de "excelente zafra e
industrialización".
Producción azucarera en kilogramos
AÑO
|
PROVINCIA DE SALTA
|
PROVINCIA DE
TUCUMÁN
|
Ingenio
“San Isidro”
|
Ingenio “San Martín del Tabacal” |
TOTAL
|
|
1943 |
5.371.520 |
47.118.199 |
52.489.710 |
252.875.140 |
|
1944 |
5.438.370 |
44.265.830 |
49.704.200 |
301.489.930 |
|
1945 |
6.650.140 |
51.523.220 |
58.173.360 |
284.639.460 |
|
1946 |
4.984.770 |
49.071.680 |
54.056.450 |
449.693.340 |
|
1947 |
5.040.210 |
51.565.570 |
56.605.780 |
414.482.250 |
|
1948 |
5.524.400 |
46.982.300 |
52.506.700 |
373.633.680 |
|
1949 |
7.148.400 |
43.930.530 |
51.078.930 |
364.459.970 |
|
1950 |
5.430.950 |
49.036.196 |
54.567.146 |
402.163.860 |
|
1951 |
6.650.070 |
54.063.030 |
60.713.100 |
418.509.350 |
|
1952 |
4.257.470 |
52.622.040 |
56.879.510 |
379.506.260 |
|
1953 |
5.769.890 |
51.943.570 |
57.713.460 |
508.962.930 |
|
1954 |
5.813.290 |
65.117.360 |
70.930.650 |
514.974.250 |
|
1955 |
6.511.400 |
56.048.650 |
62.560.050 |
367.480.820 |
Fuente: Centro Azucarero Argentino. Zafras
1940-1961. |
Entre los factores que incidieron en la merma
de la producción, durante el período de análisis, se pueden citar las malas
cosechas por las plagas que afectaban a las cañas, siendo la más común la
denominada "carbón". La falta de "braceros" fue otro inconveniente, sobre
todo después de la sanción de la Ley 13.482 del año 1949 referida a la
residencia de extranjeros que provocó un verdadero éxodo de trabajadores
bolivianos dedicados a las tareas rurales. Por este motivo el gobierno
nacional decretó un indulto para todos los extranjeros que habían entrado al
país sin documentación hasta el 8 de julio del mencionado año. El Ingenio
"San Martín del Tabacal" denunciaba la falta de unos 3.000 "braceros" para el
normal desarrollo de sus tareas, ya que la recolección de caña y la molienda
se estaban realizando con la mitad del personal y la planta industrial se
veía obligada a parar entre 4 y 5 horas diarias, con las consiguientes
pérdidas11.
Por otra parte, en ese mismo año de 1949 se
registraba el fenómeno de las migraciones internas: alrededor de 140 obreros
se trasladaban, vía ferroviaria, hacia la ciudad de Córdoba para trabajar en
la construcción de una importante obra hidráulica y se anunciaba la partida
de otros contingentes con igual destino. Las continuas huelgas de los
trabajadores también tuvieron su correlato en el rendimiento de la
producción. Otros factores a tener en cuenta fueron las mejoras salariales de
los trabajadores que incidieron directamente en los costos de fabricación,
sobre todo cuando el gobierno nacional anunció la quita de los subsidios
destinados a absorber esos incrementos. No se pudo verificar si la política
implementada a través del Fondo Regulador del Azúcar también tuvo su
incidencia negativa como ocurrió en Tucumán.
Comparando las cantidades de kilogramos de
azúcar de los dos establecimientos, el Ingenio "San Martín del Tabacal"
consigna los guarismos más altos debido a su mayor superficie y maquinarias.
Con respecto a la producción nacional, los ingenios tucumanos ocupaban el
primer lugar, seguido por los jujeños y en tercer término, los salteños.
El Ingenio de los Patrón Costas, entre 1930 y
1949, llegó a controlar un área de 930.236 hectáreas de tierras propias y
alquiladas. Las superficies adquiridas en los departamentos de la Puna jujeña
y en los Valles Calchaquíes de la provincia de Salta tenían por finalidad la
obtención de mano de obra gratuita. Los ocupantes de esas tierras se
convertían en arrenderos de los Patrón Costas y debían pagar sus rentas con
su propio trabajo. Así, anualmente se trasladaban desde su hábitat de clima
frío a una zona tropical, donde se encontraba el Ingenio, para trabajar
durante seis meses como cortadores de caña12. A principios de la década de
1940, la población permanente de "San Martín del Tabacal" era de 3.700
habitantes, agregando los cañeros de los 12 lotes o colonias que circundaban,
sumaban alrededor de 5.000 habitantes y en tiempos de la zafra se
incorporaban más de 15.000 personas para el trabajo de corte y pelado de la
caña, con lo que la población crecía enormemente13.
La mano de obra estacional llamada "braceros"
de ambos Ingenios se reclutaba entre salteños, jujeños, catamarqueños,
bolivianos e indios matacos y tobas. Hacia la década de 1940, estos últimos
casi ya no registraban su presencia.
Los dos Ingenios azucareros salteños fueron
afectados por leyes que declararon de utilidad pública parte de sus
propiedades. Mediante decretos, el gobierno expropió a "San Martín del
Tabacal" 100 hectáreas destinadas a la fundación del pueblo "Presidente
Hipólito Yrigoyen", abonando la suma de $ 43.667,04 y a "San Isidro", 10
manzanas para "General Güemes", pagando la cantidad de $ 487.619,2114.
Sindicatos azucareros en la provincia de
Salta.
En el aspecto social, el peronismo debió
resolver la crisis de participación que planteaba la presencia creciente de
los trabajadores, con un papel cada vez más central en la economía y con una
serie de demandas postergadas. Perón consideraba que el capital debía cumplir
una función social, es decir debía servir para desarrollar la economía pero
al mismo tiempo, favorecer a los trabajadores. Ya en 1944 expresaba a los
empresarios:
"...Estamos tratando de establecer nuevas normas y prácticas que lleven a la
dignificación del trabajo, de manera tal que nunca vuelva a ser considerado
simplemente como una mercancía [...] Con ese fin, es necesario que los
trabajadores se organicen en sindicatos fuertes e internamente cohesionados,
recordando siempre que las cuestiones políticas e ideológicas deben quedar al
margen de la actividad sindical ... "
"... La falta de una política social en nuestro país
ha llevado a que se forme (una) masa amorfa. Esas masas inorgánicas,
abandonadas, sin cultura política (son), un medio de cultivo para agitadores
profesionales extranjeros. Para hacer desaparecer ese grave peligro de la
masa [...] hay una sola manera [...] y ella es la verdadera justicia social,
en la medida que lo haga posible la riqueza del país y su propia
economía[...] Es un grave error creer que el sindicalismo es un perjuicio
para el patrón. Por el contrario, es la forma de evitar que el patrón tenga
que luchar con sus obreros en forma directa; es el medio para llegar a un
acuerdo y suprimir las huelgas (además), al Estado le conviene tener fuerzas
orgánicas que puede controlar y dirigir ..."15
Esta larga cita revela el pensamiento de Perón
con respecto a la necesidad de implementar una "justicia social" para mejorar
la calidad de vida de los trabajadores y así evitar ser tentados por el
comunismo. Al mismo tiempo, insta a la formación de sindicatos como el mejor
medio para resolver los problemas generados entre el capital y el trabajo;
por otra parte, el Estado cumpliría la función de árbitro de esas relaciones.
Esta política comenzó a implementarse desde la Secretaría de Trabajo y
Previsión, dirigida por Perón, y sus Delegaciones provinciales, como forma de
cooptar el apoyo de los trabajadores que sería uno de los pilares de su
régimen.
Consecuente con esa política, durante los años
1943 al 1945 se dictaron una serie de decretos de carácter laboral y social,
entre ellos: regulación del trabajo de menores que incluía el aprendizaje de
los mismos; vacaciones anuales; disposiciones sobre: remuneraciones,
suspensión, aumento de indemnizaciones por despido; sueldo anual
complementario; salario mínimo y vital; estabilidad. Por otra parte, se creó
la Dirección Nacional del Servicio de Empleo y se dispuso la prohibición del
funcionamiento de las agencias privadas de colocaciones con fines de lucro.
Se estableció la reducción de los días feriados y no laborales y el pago de
los días feriados obligatorios, la institucionalización del beneficio de
pobreza y el otorgamiento de poder sin cargo en las actuaciones
administrativas y judiciales. Creación de Tribunales del Trabajo que tenía
como finalidad la formación de órganos judiciales y el establecimiento de un
procedimiento único para la tramitación de las causas laborales. El decreto
Nº 23.852 de 1945 sobre Asociaciones Profesionales de Trabajadores
(ratificado por ley 12.921), tenía como antecedente el decreto 2.669 de 1943
que establecía la personería gremial, sin cuyo requisito las organizaciones
que no la obtuvieran sólo podían funcionar como asociaciones de hecho no
reconocidas.
De acuerdo con la concepción política del
Estado, la reforma de la Constitución Nacional en 1949 incorporó los derechos
del trabajador, con excepción del derecho de huelga. Entre los derechos
consagrados se pueden mencionar: retribución justa, capacitación,
condiciones dignas de trabajo, preservación de la salud, bienestar,
seguridad social, protección de su familia, defensa de los intereses
profesionales. Este último contemplaba el derecho de agremiarse libremente y
de participar en actividades lícitas tendientes a la defensa de los
intereses profesionales. Todas estas medidas eran necesarias para asegurar el
desarrollo del proyecto político y económico del peronismo. Años más tarde,
1953 se sancionó la ley que regulaba el ordenamiento de la negociación
colectiva y de las convenciones colectivas de trabajo, otorgándoles efectos
jurídicos, es decir para todos.
El marco jurídico dentro del cual se produjo la
expansión sindical fue el citado decreto 23.852 del año 1945 que establecía
una suerte de combinación entre los principios de libertad sindical y los de
representación unitaria, al permitir varios sindicatos por actividad
económica pero conceder sólo a uno la "personería gremial". Si bien
consagraba la libertad de afiliación, porque el único requisito que se exigía
para el reconocimiento de una organización gremial era la inscripción en un
registro especial; al mismo tiempo esa libertad se encontraba condicionaba.
El decreto reconocía dos tipos de organizaciones: las inscriptas, con
facultad para actuar como cualquier entidad civil y las que tenían personería
gremial, con derecho exclusivo para intervenir en las negociaciones
colectivas, celebrar pactos y convenios colectivos de trabajo. Era obvio que
el trabajador se afiliara en las segundas.
Desde el punto de vista político la concesión
de personería o su cancelación se constituyó en el instrumento clave del
"control estatal" porque esas decisiones estaban reservadas únicamente a la
Secretaría de Trabajo y Previsión. Ésta beneficiaba sólo a aquellos
sindicatos que se mostraban favorables a la política de Perón. Otro elemento
del decreto de 1945, además del monopolio de la representación, fue la
centralización sindical que permitía a las conducciones nacionales tener una
fuerte preponderancia sobre las seccionales locales. Esas conducciones tenían
funciones decisivas: podían negociar convenios y declarar huelgas; recibían
los aportes y cuotas de los sindicalizados que los distribuían de abajo hacia
arriba y tenían el poder de intervenir a las seccionales locales que no
cumplieran con sus directivas.
A partir de 1946, el Estado cumplió un papel
importante en la masiva sindicalización de los trabajadores. El gobierno
peronista impulsó plenamente la incorporación de los trabajadores a los
sindicatos y apoyó las campañas de afiliación lanzada por las organizaciones;
en esta tarea también tuvo que ver la capacidad de los líderes sindicales
para la organización y el alto grado de movilización demostrado por los
trabajadores.
La primera manifestación de la "justicia
social" para los trabajadores rurales fue el "Estatuto del Peón Rural" de
1944 que contenía una sección especial dedicada a las agroindustrias
azucareras del país. Sus disposiciones tenían como objetivo mejorar las
condiciones de trabajo en las plantaciones y en las fábricas de azúcar,
elevar los salarios y limitar los poderes abusivos del contratista de
"braceros"16.
Según Rutledge, el Estatuto también contenía un
propósito político porque representaba un ataque a los propietarios de
ingenios, especialmente a hombres como Robustiano Patrón Costas, quien había
desempeñado en la administración anterior un rol importante17. En Salta, al
igual que en otras provincias, al conocerse el "Estatuto del Peón Rural" los
grandes propietarios nucleados en la Bolsa de Comercio, Industria y
Producción y en la Sociedad Rural publicaron un extenso memorándum dirigido
al Interventor Federal Arturo Fassio y a la Delegación de la Secretaría de
Trabajo y Previsión, en el cual se analizaban los efectos positivos y
negativos, poniendo énfasis en su inaplicabilidad.
Sin embargo, la política económica implementada
en favor de los dueños de ingenios, ponen al descubierto que los ataques
formulados por Perón más bien fueron de tipo discursivo. Se debe tener
presente que Perón tuvo un encuentro con Patrón Costas en Buenos Aires en
1943 y visitó el establecimiento fabril siendo oficial de menor jerarquía18.
De allí que, en 1947 el diputado Uranga manifestara, en una reunión de la
Unión Cívica Radical con diputados nacionales efectuada en Salta:
"...Yo pregunto a los obreros
peronistas que están aquí, quienes son los que están gobernando y ellos
saben muy bien que gobierna la oligarquía de Miranda, Lagomarsino y Dodero y
que aquí en Salta, ese señor del Tabacal no ha sido aludido jamás, pese a que
se pregone la lucha contra la oligarquía ..."19.
Por otra parte, el Dr. Lucio Cornejo Linares,
uno de los propietarios del "San Isidro" recibió la venia de Perón para
convertirse en el primer gobernador peronista de la provincia de Salta. Esto
a pesar de la fuerte oposición de sus trabajadores azucareros, manifestada
mediante huelgas y denuncias de persecuciones a dirigentes sindicales, el
despido de éstos o la compra con puestos de otros. También daban a conocer
los bajos salarios, las excesivas horas de trabajo y en general el
incumplimiento de las medidas vigentes.
La acción desplegada en pos de la
sindicalización dio sus resultados entre los trabajadores azucareros del
norte del país, es así que en 1944 se constituyó en Tucumán la F.O.T.I.A.(Federación
Obrera Tucumana de la Industria Azucarera), con Delegados en las provincias
de Salta y Jujuy. Desde su creación esta entidad apoyó constantemente a
Perón, sin embargo no dejó de bregar por sus reivindicaciones económicas y
políticas.
En la provincia
de Salta existieron dos organizaciones: el Sindicato Obreros del Azúcar del
Ingenio "San Isidro" y el Sindicato Obreros del Azúcar del Ingenio "San
Martín del Tabacal"20. Estos sindicatos
emprendieron una lucha frontal contra la patronal, sobre todo en los primeros
años del gobierno peronista, para lograr el cumplimiento de la legislación
vigente. En este sentido, tuvieron un gran protagonismo contrastando
enormemente con la pasividad a que fueron sometidos durante los gobiernos
conservadores que prácticamente gobernaron la provincia.
Los
trabajadores azucareros sindicalizados recurrieron permanentemente a la
huelga como medio para hacer cumplir la legislación nacional o los convenios
suscriptos entre las partes. También cuando no se trataban los petitorios
presentados ante la administración de los Ingenios, ante el despido
injustificado de obreros y en adhesión a las órdenes emanadas de la F.O.T.I.A.,
llegando en algunos casos a la huelga por tiempo indeterminado.
Los conflictos
más agudos eran resueltos entre la patronal y los representantes sindicales
con participación de la Delegación de la Secretaría de Trabajo y Previsión,
la Subdelegación de la localidad y los delegados regionales de la F.O.T.I.A.(después
de su intervención, se denominaron delegados regionales interventores). A
partir de la creación de la C.G.T. en Salta, también intervinieron los
delegados confederales. La F.O.T.I.A. ejerció un fuerte control en los
Ingenios, sus delegados continuamente visitaban los lugares de trabajo y
participaban en las asambleas de los sindicatos.
Durante la
gestión de Lucio Cornejo Linares se llevaron a cabo huelgas por tiempo
indeterminado en su establecimiento: en 1946 por incumplimiento de la Ley que
fijaba nuevos salarios básicos para los obreros del surco y de fábrica21;
en 1948, con anuencia de la F.O.T.I.A., por la negativa a aplicar un convenio
previamente firmado entre las partes sobre aumento de salarios y por abuso
patronal con la Comisión Directiva del Sindicato. En esta ocasión el Jefe de
Policía envió 12 bomberos armados y otros refuerzos de personal para asegurar
el orden en el Ingenio y se prohibió el expendio de bebidas alcohólicas en el
pueblo de Campo Santo22. Los
sindicalistas denunciaban, a raíz del despido de un dirigente gremial, que se
obstaculizaba la agremiación y se presionaba a los obreros que actuaban bajo
las directivas del Sindicato"23.
Por su parte,
la F.O.T.I.A. realizó una severa crítica al gobernador, al Delegado Regional
de la Secretaría de Trabajo y Previsión y al Ministro de Economía por ser
cómplices de la situación de los trabajadores salteños. El sindicato Obreros
del Ingenio "San Martín del Tabacal" también coincidía en la falta de acción
de la Delegación Regional de la Secretaría. El Ministro de Economía, Finanzas
y Obras públicas, Ingeniero Juan W. Dates acusó a la F.O.T.I.A. de su
pretensión de dominar políticamente el Norte del país. Esta organización se
involucró en el conflicto24 que sostenía
Cornejo con su Vicegobernador, Dr. Roberto San Millán, apoyando el proyecto
de intervención a la provincia propuesto por la oposición. Afirmaba a través
de la prensa que:
"...
El gobierno de Salta está manejado por los industriales azucareros. El mismo
gobernador es dueño de un Ingenio, es decir no es un proletario, no es un
descamisado, sí una quinta columna que sirve a sus intereses y a los
intereses de toda la oligarquía salteña. Por eso hay sabotaje en Salta contra
todas las conquistas de la clase trabajadora, por eso no se cumplen las leyes
de amparo al trabajador, por eso los obreros ganan salarios de hambre[...] La
intervención era y es necesaria para lograr que rijan los postulados de la
justicia social del peronismo, para lograr una verdadera transformación
social de la realidad salteña ..."25.
A pesar
de la situación de los trabajadores del "San Isidro", éstos no se adhirieron
a la huelga general por tiempo indeterminado decretada por la C.G.T. regional
Salta el 18 de abril de 1949 que fue violentamente reprimida con un saldo de
4 personas muertas y 40 heridas. Si bien se trataba de una huelga que
involucró a trabajadores de la capital provincial, sin embargo numerosos
sindicatos del interior hicieron conocer su postura, no así los del Ingenio
"San Isidro", cuyo sindicato siempre tuvo una posición crítica, primero
contra la candidatura de Cornejo para la gobernación y luego contra su
política, como se consignó en párrafos anteriores.
Los dos
Ingenios salteños se adhirieron a partir del 6 septiembre de 1948 a una
huelga general por tiempo indeterminado decretada por la F.O.T.I.A. que
exigía salarios similares a los percibidos por obreros de otras industrias. A
esto se sumó la manifestación del gobierno nacional de suprimir los
subsidios que otorgaba a los empresarios azucareros y con los que éstos
absorbían los aumentos decretados. La medida duró cinco días y fue levantada
por el compromiso asumido por las autoridades para agilizar las negociaciones
salariales. Después de cinco meses se dispuso un incremento que significó
sólo el 50 % del pedido efectuado por la Federación. Esta huelga afectó al
"Tabacal" porque se encontraba en plena zafra y la caña, que se hallaba
cortada en los lotes, quedó inutilizada por acción del tiempo. Se calculaba
que las pérdidas superaban al medio millón de pesos26.
El "San Isidro" no tuvo perjuicios económicos porque la cosecha ya había
terminado.
En 1949
la F.O.T.I.A. siguió reclamando un aumento salarial del 100%, pero sólo había
conseguido un 18 % después de seis meses de negociaciones. El gobierno
nacional se negaba a renovar los subsidios para la industria azucarera, pues
ya habían sido suprimidos en febrero de aquel año. En vista de esta
situación, la F.O.T.I.A. y la F.E.I.A. (Federación de Empleados de la
Industria Azucarera) declararon una huelga general por tiempo indeterminado
que fue acatada por los trabajadores de todos los ingenios del país. A fin
de presionar para que levantasen la medida de fuerza, el Ministerio de
Trabajo y Previsión declaró su ilegalidad y retiró la personería gremial a
las dos federaciones. Los locales de los sindicatos tucumanos fueron cerrados
y sesenta dirigentes fueron llevados presos. Como la paralización de las
actividades causaba serias privaciones económicas a los trabajadores y ante
la falta de respuesta de las autoridades, la F.O.T.I.A. tuvo que levantar la
huelga. Este prolongado conflicto se inició el 14 de octubre y finalizó el 28
de noviembre de 1949, durando casi un mes y medio27.
Perón
tuvo que mediar en este conflicto y en un extenso discurso emitido por radio
anunció un aumento promedio del 60 % con retroactividad al 1 de julio del
mismo año. Para escuchar su palabra se organizaron actos en ambos ingenios:
en "San Martín del Tabacal" se juntaron cerca de 8.000 trabajadores y en
"San Isidro", alrededor de 1.000 entre los del surco y los de fábrica; en
este último establecimiento también hablaron el delegado confederal de la
C.G.T., Sr. Alejandro Mackluff y el vicepresidente del sindicato, Sr. Ruiz28.
En su discurso,
el Presidente de la Nación atacó con severidad a quienes consideraba
responsables de la huelga:
"...Son los comunistas infiltrados, los
políticos opositores y la falta de previsión y acción local [...] El
conflicto de los empleados y obreros de la industria azucarera que tiene un
fondo económico-social, ha sido posteriormente desvirtuado hacia un campo
esencialmente político [...] los dirigentes de la F.O.T.I.A. y de la F.E.I.A.
han conducido a los trabajadores a la huelga utilizándolos como trampolín
para sus aspiraciones políticas con vista a los próximos comicios [...] No
debe descartarse la posibilidad de que los industriales azucareros, que
siempre han mantenido relaciones muy amistosas con algunos dirigentes de la
F.E.I.A. y de la F.O.T.I.A., hayan sido los auxiliares propulsores de tan
perfecto entendimiento".
"... Inmediatamente a la declaración de huelga
se operó el desplazamiento de destacadas figuras del radicalismo, miembros
del Comité Nacional que eligen justamente Tucumán para sus cuestiones
partidarias, con el pretexto que les permite seguir de cerca la marcha del
conflicto coordinando la acción de propaganda y de agitación con todos los
organismos oficiales [...] el diputado Balbín, destacado en Jujuy [...] se
concretó a instigar a los obreros en conflicto..."
"Simultáneamente el Secretario del Partido
Comunista Arnedo Alvarez fue enviado por el Consejo Central para estudiar el
problema y actuar en forma personal [...] con el objeto de poner en ejecución
su plan de agitación".
"Es indudable también que la campaña
imperialista que numerosos diarios del exterior mantienen contra la República
Argentina, en este conflicto demuestra que la Unión Democrática [...] actúa
coordinadamente con el exterior..."
"...La masa obrera [...]
una vez más ha sido engañada por los eternos logreros de la política y
entreguistas del país [...] señalemos a la oposición oligárquica que
disfrazada de radical, socialista, comunista, que actúan aliados a sus viejos
compañeros representantes más crudos de los intereses de la oligarquía"29.
De acuerdo
a la versión de Perón la extensa huelga fue el resultado de varios factores,
entre ellos: la acción conspirativa y agitadora de la oposición:
conservadores, radicales, socialistas y comunistas, quienes sólo buscaban
réditos políticos; la connivencia entre industriales azucareros y dirigentes
gremiales; la traición de que fueron objeto los trabajadores por sus
representantes sindicales, a quienes los acusaba de utilizar las
reivindicaciones económico-sociales con intenciones políticas; la campaña de
los diarios "imperialistas" que actuaron en coordinación con los
representantes de la oligarquía; en resumen, fue el producto de la obra
conjunta de los enemigos del peronismo. Si bien, algunos dirigentes de
partidos políticos se desplazaron hacia el norte del territorio para apoyar
la huelga, ello no fue lo determinante. Para comprender sus causas se debe
tener en cuenta la situación económica por la que atravesó el país a partir
del año 1949 y de la cual no quedaron exentas las provincias azucareras.
La política
económica peronista basada en la industrialización por sustitución de
importaciones para el mercado interno y en el fuerte distribucionismo del
ingreso (éste considerado prioritario para consolidar el nuevo orden social),
ya en 1949 comenzó a mostrar sus límites. A falta de incentivos económicos,
las áreas sembradas empezaron a mermar; por otra parte, los precios agrícolas
internacionales descendieron ante la abundante producción de otras naciones y
a esto se sumaron las consecuencias de dos severas sequías que afectaron las
cosechas de 1949-50 y 1951-52. En este contexto se hizo imposible seguir
operando transferencias de recursos del agro a la industria. A su vez el
control de precios y el alza de los salarios resintieron la rentabilidad
industrial, provocando el descenso de la inversión. De allí que en situación
de casi pleno empleo y con un consumo en crecimiento presionando sobre la
oferta que comenzaba a dejar de crecer, no tardaron en aparecer tensiones
inflacionarias30.
La importante
huelga azucarera de 1949 fue el correlato de la crisis económica que afectó
a la nación y que ya no permitía al gobierno, entre otras cuestiones, seguir
subsidiando los aumentos salariales y, especialmente, de las dificultades que
pasaba la agroindustria azucarera, agravada por una serie de magras cosechas.
Sus consecuencias fueron muy serias para la acción sindical por cuanto la
F.O.T.I.A. fue intervenida (hasta 1955) y se produjo su desmembramiento: los
trabajadores azucareros de Salta, Jujuy y Santa Fe se separaron de la
Federación. Y como afirma Louise Doyon "...“... esta victoria del gobierno no
logró restablecer la tranquilidad de las relaciones laborales en la industria
azucarera y además destruyó la combatividad y cohesión del movimiento obrero
en el norte, decapitando su organización y eliminando el último núcleo de
autonomía sindical en el Partido Peronista”31 .
Para Gustavo Rubinstein, las huelgas declaradas por la F.O.T.I.A. pueden ser
interpretadas como un reclamo salarial y como un intento de transferir su
poder político al terreno laboral; es decir los trabajadores azucareros
comenzaron a darse cuenta que su situación socio-económica no se correspondía
con el poder logrado en el campo político32.
Si bien los
salteños acataban las medidas de la F.O.T.I.A., su combatividad tenía otro
componente importante que se relacionaba con el origen social de los
propietarios de los ingenios y por el control del aparato estatal: miembros
de familias "tradicionales" aunque de orígenes partidarios diferentes:
Cornejo Linares de extracción radical y Patrón Costas, conservador. El
enfrentamiento hacia el gobernador Cornejo Linares se agravaba porque los
sindicalistas, que habían contribuido su triunfo, fueron marginados del
acceso a los cargos importantes de la administración provincial.
La respuesta
del gobierno a los reclamos de los trabajadores en 1949 fue el Decreto Nº
2.101 del 31 de enero de 1950 que estableció aumentos de salarios según la
tarea desempeñada33. Su adopción en cada uno
de los Ingenios salteños fue motivo de sendas reuniones y discusiones entre
las partes involucradas y las autoridades correspondientes.
El Sindicato
Obreros del Azúcar del Ingenio "San Martín del Tabacal" presentó en febrero
del año 1950 un petitorio de 22 puntos que dio lugar a la firma de un
convenio colectivo de trabajo, subsidiario a las leyes y disposiciones que
reglamentaban el régimen de la industria azucarera. Los trabajadores
obtuvieron mejoras salariales para algunos sectores y condiciones laborales34.
Este Sindicato también consiguió, a partir del 6 de febrero de 1952, el
descanso del día sábado para sus obreros.
La huelgas de
los trabajadores azucareros salteños se manifestaron con mayor asiduidad
entre 1946 y 1949 durante el gobierno de Cornejo, a quien veían como genuino
representante de la oligarquía salteña, coincidente por otra parte, con el
movimiento huelguístico de todo el país. Se debe recordar que la Constitución
de 1949 no contemplaba el derecho de huelga, y, por otro lado, el máximo
organismo de los trabajadores azucareros, la F.O.T.I.A. se encontraba
intervenida, prácticamente desarticulada partir de la huelga de 1949 y
cancelada su personería jurídica; de allí que su combatividad se vio
disminuida.
Los sindicatos
azucareros lograron una conquista fundamental a favor de los "braceros", al
intervenir como inspectores durante las zafras para controlar las básculas de
los ingenios35. Aunque recién en 1949 se
sancionó la Ley Nº 1.071, cuyos principales artículos establecían la
obligación por parte de los ingenios de: colocar básculas en el lugar
señalado por las autoridades para el pesaje y recibimiento de la caña
entregada por los braceros, peladores, etc.; la entrega de un recibo numerado
en el cual se debía especificar la fecha y el kilaje, lote o lugar de
procedencia de la caña. La falta de cumplimiento daba lugar a la aplicación
de multas, cuyos montos tenían como destino: el 50 % al Consejo General de
Educación para mejorar los servicios escolares en la zona de aplicación de la
multa y el 50 % restante para asistencia médica hospitalaria gratuita36.
Esta ley apuntaba a evitar los abusos en el pesaje de la caña, así el
trabajador debía recibir una retribución de acuerdo a su trabajo.
Al parecer la
situación de los trabajadores de "San Isidro" no mejoró con los años ya que
los reclamos fueron permanentes ante el Ministerio de Trabajo y Previsión de
la Nación. En 1950 el Director de Asuntos Gremiales, José A. Contreras
realizó una inspección a dicho establecimiento y su informe fue determinante
para que el gobernador Oscar H. Costas emitiera un decreto por el cual
emplazaba a sus propietarios al total cumplimiento de las leyes y
reglamentaciones vigentes. Los considerandos del mismo resultan importantes
para conocer las condiciones de vida de los trabajadores, ya que consignan
que:
"La
gravedad de lo informado, con respecto al estado y condiciones de las
viviendas, provistas de agua potable, estado de higiene de la población y la
carencia casi absoluta de atención en lo referente a las obligaciones de
asistencia médica-farmacéuticas, agravadas por la manifiesta despreocupación
que, en todos los caso, ha demostrado la Administración del Ingenio [...]
obliga la intervención de este gobierno, dispuesto a velar por la salud de
sus gobernados y en especial a la masa obrera, nervio y acción del
afianzamiento económico y social del Estado"37.
Al respecto,
"San Martín del Tabacal" contaba desde 1934 con un hospital provisto de
setenta camas que cubría parte de las necesidades médicas de sus
trabajadores.
La cuestión de
la salud a nivel oficial recién fue efectivizada partir de 1954 con la
constitución de la Comisión Sanitaria de la Industria Azucarera integrada por
los gobiernos de las cinco provincias azucareras, de la C.G.T., C.G.E.,
organizaciones obreras y patronales con la colaboración de los asesores
técnicos de los Ministerios: de Trabajo y Previsión; Asistencia Social y
Salud Pública; Interior y Justicia. En esta Comisión participaron los
representantes sindicales de los dos ingenios salteños. Su finalidad era
atender las necesidades sanitarias y hospitalarias de los trabajadores
plantadores e industriales, como así también de sus respectivas familias.
Los dos
sindicatos recibieron subsidios del gobierno provincial para gastos
relacionados con su funcionamiento, para pasajes de traslado de sindicalistas
a Buenos Aires y Tucumán con la finalidad de asistir a reuniones gremiales.
También para la construcción de sus sedes sociales. Así, por este concepto,
el sindicato del Tabacal recibió 15.000 $ m/n en 1949, sede que fue
inaugurada en 1954 con motivo de cumplirse diez años de la creación del
sindicato.
En 1953 la
Fundación Eva Perón envió una remesa de 2 millones de pesos para
construcción de viviendas económicas destinadas a los obreros del azúcar. Con
esta partida se levantaron 120 viviendas en la localidad de Campo Santo para
obreros del Ingenio "San Isidro" y 140 para los de "San Martín del Tabacal"38.
Los
trabajadores azucareros se identificaban con el peronismo y consideraban que
las huelgas y los reclamos se hacían contra la patronal y no contra el
presidente Perón. Por su parte, Perón al aplicar la "justicia social" contaba
con un electorado a su favor, si se tiene en cuenta que el número de
trabajadores de los ingenios del país, incluidas sus familias, sumaban
alrededor de 500.000 trabajadores, resulta una cifra nada despreciable al
momento de contar votos39.
El apoyo al
peronismo fue evidente, prueba de ello fue la constitución de una Unidad
Básica en el Ingenio "San Martín del Tabacal", cuya comisión directiva estaba
compuesta por algunos dirigentes gremiales40.
Consideraciones
finales
Las
agroindustrias azucareras de la provincia de Salta pudieron mantenerse por la
política proteccionista y crediticia aplicada por el gobierno nacional. Si
bien la alianza social que conformó el Estado peronista fue con los
trabajadores y la pequeña y medina burguesía, sin embargo no fueron dejado de
lado los grandes empresarios, como los propietarios de ingenios azucareros.
Esto se relacionaba con implementación de una política distributiva y de
pleno empleo, como así también de contar con una clientela política. El
Estado se convirtió en árbitro de las relaciones entre el capital y el
trabajo y en general favoreció a los trabajadores.
Los Sindicatos
Obreros del Azúcar del Ingenio "San Isidro" y de "San Martín del Tabacal"
ejercieron una activa lucha contra la patronal para obtener conquistas
sociales y laborales, sobre todo en los tres primeros años del gobierno
peronista. Protagonismo que contrastaba con la pasividad a que fueron
sometidos los trabajadores en períodos anteriores, en los cuales la provincia
de Salta estuvo dominada prácticamente por gobiernos conservadores.
Los sindicatos
manifestaron una gran combatividad contra los dueños de los ingenios por
considerarlos genuinos representantes de la oligarquía salteña. La F.O.T.I.A.
incidió notablemente en la política reivindicatoria hasta su intervención por
el gobierno nacional.
Este sector de
la producción se identificó con el peronismo ya que sentían que por primera
vez sus reclamos eran atendidos. Esta adhesión llevó a la constitución de una
Unidad Básica en el Ingenio "San Martín del Tabacal" la que, a su vez, fue
alentada por las autoridades como parte de la organización interna del
partido peronista.
Los
incrementos salariales de los trabajadores tuvieron su incidencia en los
costos de producción, sobre todo cuando el gobierno nacional anunció la
suspensión de los subsidios destinados a absorber esos aumentos. A la
elevación de los costos de producción se sumaron otros factores como falta
de mano de obra, enfermedades de las plantas y huelgas que produjeron un
descenso de la producción en algunos años.